Delante de una percha con veinte chaquetas, la etiqueta de cada una es una sopa de nombres comerciales: Gore-Tex, PrimaLoft, Polartec, Cordura, Thinsulate. Cuesta saber cuáles describen lo mismo con distinto nombre y cuáles resuelven problemas diferentes. La buena noticia es que todos esos materiales encajan en un esquema muy sencillo de tres capas, y una vez entiendes qué trabajo hace cada capa, la etiqueta deja de ser un misterio. Esta guía va de eso: primero el sistema, después los materiales, y al final cómo leer las cifras que de verdad importan.
En resumen: vístete por capas, nunca con una sola prenda muy gorda. Primera capa que saque el sudor —lana merina o poliéster técnico, jamás algodón—, segunda que retenga el calor —forro polar o aislante sintético— y tercera que pare el agua y el viento. En la chaqueta busca al menos 10.000 mm de columna de agua y aberturas de ventilación bajo las axilas. Y recuerda que la capacidad de quitarte una capa a mediodía vale más que cualquier material caro.
Antes de los materiales: el sistema de tres capas
Todo lo demás depende de entender esto, y es lo que casi ninguna lista de materiales explica.
Tu cuerpo genera calor y humedad mientras esquías, y el enemigo real en la montaña no es el frío: es el sudor atrapado. Si te empapas por dentro, la ropa deja de aislar y te enfrías en la primera parada, aunque lleves la chaqueta más cara de la tienda. El sistema de capas resuelve eso repartiendo el trabajo en tres:
- Primera capa (transporte): pegada a la piel, saca el sudor hacia fuera.
- Segunda capa (aislamiento): atrapa aire caliente y lo retiene.
- Tercera capa (protección): para el agua y el viento sin impedir que salga el vapor.
Ninguna capa puede hacer bien el trabajo de otra. Por eso una sola prenda muy gruesa siempre funciona peor que tres finas: con las capas puedes regular durante el día, y en la nieve el día cambia mucho.

Primera capa: llevar el sudor lejos de la piel
No abriga apenas, y no es su función. Su trabajo es mantenerte seco.
- Lana merina: fibra natural, fina y sin picor. Regula muy bien la temperatura, sigue aislando algo aunque esté húmeda y —su gran ventaja práctica— tarda muchísimo en coger olor, así que aguanta varios días de viaje. Es más delicada al lavado y más cara.
- Poliéster técnico: seca más rápido que la lana, es más resistente y bastante más barato. A cambio coge olor enseguida. Aquí entran nombres comerciales como Coolmax, una fibra de poliéster con sección modificada para repartir la humedad y evaporarla antes.
- Mezclas de merino y sintético: buscan lo mejor de las dos, y para la mayoría de la gente son la opción más sensata.
Y la regla más importante de toda la guía: nunca algodón. Una camiseta de algodón absorbe el sudor, lo retiene contra la piel y no se seca en todo el día. Es el error más común entre quienes vienen a su primera clase, y el que más frío pasa provoca.

Segunda capa: retener el calor
Aquí es donde se decide cuánto abrigas, y donde más se puede ajustar según el día.
- Forro polar: tejido de poliéster que atrapa aire entre sus fibras. Ligero, cómodo, sigue abrigando mojado y seca rápido. No corta el viento en absoluto, así que necesita una tercera capa por encima. Polartec es la marca de referencia, aunque conviene saber que no es un tejido concreto sino un fabricante con muchas gamas distintas —unas pensadas para transportar humedad, otras para abrigar, otras para ser transpirables bajo esfuerzo—, así que "lleva Polartec" por sí solo no dice gran cosa.
- Aislantes sintéticos: fibras que imitan el plumón. PrimaLoft y Thinsulate son los dos nombres que más verás. Su gran virtud es que siguen aislando cuando están húmedos, lo que en nieve importa mucho. El Thinsulate destaca por abrigar con muy poco grosor, y por eso aparece tanto en guantes, donde el volumen molesta.
- Plumón: la mejor relación calor/peso que existe, imbatible en frío seco. Su punto débil es serio en la nieve: mojado se apelmaza y deja de aislar. Existen tratamientos hidrófugos que lo mitigan, pero para un día de esquí activo suele ser mejor un sintético.
- Outlast: no es un aislante al uso, sino un regulador. Lleva microcápsulas de material de cambio de fase que absorben calor cuando te sobra y lo devuelven cuando te falta, para suavizar los picos. Es una tecnología interesante en días muy cambiantes, no un sustituto del aislamiento.

Tercera capa: parar el agua y el viento
Es la que separa una jornada buena de una jornada empapada, y donde se concentran los nombres comerciales.
La clave está en la membrana: una lámina muy fina, laminada al tejido, con poros lo bastante pequeños para que no pase una gota de agua líquida pero lo bastante grandes para que salga el vapor de agua del sudor. Ahí es donde entra todo esto:
- Gore-Tex: la membrana más conocida y la referencia del sector. No es un tejido: es una membrana que distintas marcas laminan a sus propios tejidos. Por eso dos chaquetas Gore-Tex pueden comportarse distinto.
- eVent: membrana competidora que trabaja de forma algo distinta, permitiendo el paso directo del aire. Sus fabricantes reivindican una evacuación del vapor más rápida; en la práctica la diferencia depende mucho de la prenda concreta y de las condiciones, así que conviene no tomarse las comparaciones de marca como un dato absoluto.
- Membranas propias: casi todas las marcas grandes tienen la suya. No son necesariamente peores; lo que hay que mirar son las cifras, y de eso va la sección siguiente.
- Windstopper, de la misma casa que Gore-Tex, prioriza cortar el viento manteniendo mucha transpirabilidad. Muy usada en guantes y capas intermedias, no es su cometido aguantar nieve derretida durante horas.
- Softshell: no lleva membrana impermeable al uso. Es un tejido elástico y cómodo que corta el viento y aguanta agua ligera, pero no es una prenda impermeable. Perfecto para días fríos y secos o como capa intermedia; insuficiente para un día de nevada.
- Neopreno: aísla muy bien en mojado, pero no transpira nada. Por eso aparece en puños de guantes y accesorios, no en prendas completas.

¿Qué significan los milímetros de columna de agua?
Esta es la parte práctica que permite comparar dos prendas sin fiarte del nombre comercial. Son dos números.
Impermeabilidad: la columna de agua, en milímetros. Se mide con el ensayo normalizado ISO 811: se coloca el tejido bajo un tubo que se va llenando de agua y se anota la altura a la que empieza a traspasar.
| Columna de agua | Para qué sirve |
|---|---|
| Menos de 5.000 mm | Protección básica. Insuficiente para un día completo en nieve. |
| 5.000 – 10.000 mm | El mínimo razonable para esquiar en condiciones normales. |
| 10.000 – 20.000 mm | Lo recomendable: aguanta nevada intensa y horas sentado en el remonte. |
| Más de 20.000 mm | Condiciones duras y uso intensivo. |
Hay un matiz que casi nadie menciona y que es puro sentido común: sentarse comprime el tejido y multiplica la presión. Por eso en el pantalón, que pasa el día contra el telesilla y contra la nieve, la columna de agua importa tanto o más que en la chaqueta.
Transpirabilidad. Se expresa de dos formas. La habitual en fichas comerciales es en g/m²/24h (cuánto vapor deja pasar; más es mejor). La más rigurosa es el RET, medido según ISO 11092, donde funciona al revés: menos es mejor. Un RET por debajo de 6 es muy transpirable; entre 6 y 13 es adecuado para actividad de intensidad media, que es justo el caso de una jornada de esquí.
Y un consejo que vale más que cualquier cifra: las aberturas de ventilación bajo las axilas y en las perneras regulan la temperatura mucho más rápido que cualquier membrana. Si eliges entre dos chaquetas parecidas, coge la que las tenga.

¿Por qué mi chaqueta impermeable me ha calado?
Esto explica la queja más frecuente que oímos sobre ropa de nieve: "mi chaqueta era impermeable y he acabado calado".
Por fuera de la membrana, el tejido lleva un tratamiento hidrófugo (DWR) que hace que el agua resbale formando gotas. Ese tratamiento se gasta con el uso y los lavados. Cuando se gasta, el tejido exterior se empapa —aunque la membrana siga funcionando— y ocurren dos cosas: notas frío por contacto y la prenda deja de transpirar, porque el vapor no puede atravesar una capa exterior saturada. Acabas mojado por dentro y culpando a la membrana.
La solución no es comprar otra chaqueta: es reactivar o reponer el DWR. Se lava con jabón específico —nunca detergente normal ni suavizante, que lo destrozan—, se aplica un producto reimpermeabilizante si hace falta y se pasa calor suave, con secadora templada o plancha con paño, que es lo que reactiva el tratamiento.
Materiales de refuerzo
No abrigan ni impermeabilizan: están para que la prenda dure.
- Cordura: tejido de nailon de alta tenacidad, muy resistente a la abrasión. Aparece en las zonas que más sufren: bajos del pantalón, rodillas, asiento y palmas de guantes.
- Ripstop: no es un material sino una forma de tejer, con un refuerzo en retícula cada pocos milímetros que impide que un pequeño desgarro se propague. Por eso se ve la cuadrícula al trasluz.
- Aramidas: fibras sintéticas de altísima resistencia al corte y la abrasión, presentes en refuerzos puntuales. El Kevlar es la aramida más conocida: es una marca comercial de este tipo de fibra, no un material aparte.
- Aerogel: material ultraligero con una capacidad aislante altísima. En ropa de nieve es todavía anecdótico y caro, y aparece sobre todo en plantillas, guantes y prendas de expedición.
Qué priorizar en Sierra Nevada
Aquí el clima empuja las prioridades en una dirección concreta, y no es la que dictaría una guía escrita pensando en los Alpes.
Sierra Nevada es la estación más meridional de Europa y recibe muchísimo sol. La primavera empieza en marzo, antes que en estaciones más al norte, y a partir de ahí el patrón se repite: la nieve se hiela por la noche y se ablanda con el sol a lo largo de la mañana. Eso significa nieve húmeda y agua de verdad sobre la ropa buena parte de la temporada.
Traducido a la compra:
- Prioriza la impermeabilidad sobre el aislamiento extremo. Aquí se pasa más veces por mojado que por frío polar.
- Ventilación, casi obligatoria: un día soleado de marzo a mediodía se suda de verdad.
- Segunda capa fina y fácil de quitar, mejor que una chaqueta muy gorda.
- Pantalón con buena columna de agua, porque la nieve blanda moja mucho más que la seca al caerte.
- Guantes impermeables de verdad, que es donde primero se nota la nieve húmeda. Lo tratamos en la guía para elegir guantes de esquí y snowboard.
Y si quieres ver qué te vas a encontrar antes de hacer la maleta, puedes consultar el estado de la nieve en Sierra Nevada.
Los errores que más vemos
- Algodón en la primera capa. El más común y el más fácil de evitar.
- Una sola prenda muy gruesa en lugar de capas. Sin margen para regular cuando sale el sol.
- Demasiadas capas apretadas. El aislamiento lo da el aire atrapado: si vas comprimido, no hay aire y no abriga. Igual que un calcetín grueso en una bota justa deja el pie más frío, no más caliente.
- Lavar la chaqueta con detergente normal o suavizante, que arruina el DWR.
- Confiar en el softshell un día de nevada, porque pone "resistente al agua" en la etiqueta.
Antes de comprar: checklist rápido
- Tres capas, no una gorda: transporte, aislamiento y protección.
- Primera capa de lana merina o poliéster técnico. Nunca algodón.
- Segunda capa que puedas quitarte con la chaqueta puesta, o casi.
- Chaqueta desde 10.000 mm de columna de agua, y pantalón igual o más.
- Aberturas de ventilación bajo las axilas: regulan más rápido que cualquier membrana.
- Cordura o refuerzos en bajos, rodillas y asiento si le vas a dar caña.
- Jabón específico para prendas técnicas, y nada de suavizante.
Al final, el material caro compra margen, pero el sistema es lo que te mantiene cómodo. Alguien con tres capas bien elegidas y una chaqueta de gama media va a pasar mejor día que alguien con la chaqueta más cara de la tienda y una camiseta de algodón debajo. Si vienes a clase con nosotros y tienes dudas sobre qué traer, pregúntanos antes: es más barato que descubrirlo a media mañana.


