Es la pieza más barata del equipo y a la que menos vueltas se le da: casi todo el mundo coge los que le dan en el alquiler y no vuelve a pensar en ello. Y sin embargo hay dos cosas alrededor del bastón que sí merecen cinco minutos, porque una afecta a cómo esquías y la otra a la lesión de mano más frecuente en esquí. Esta guía va de acertar con la longitud, de entender el resto de piezas, y de cómo se coge un bastón para no acabar en el médico.
En resumen: la longitud sale de multiplicar tu altura en centímetros por 0,7 y redondear al múltiplo de 5 más cercano —para 1,75 m, unos 120 cm—. De aluminio salvo que compitas. Y si estás empezando, plantéate no llevarlos los primeros días: molestan más que ayudan mientras aprendes a mantener el equilibrio.
¿Necesitas bastones?
Parece una pregunta rara en una guía de bastones, pero es la primera que hay que hacerse, y la respuesta no siempre es sí.
En snowboard, no. No se usan, no hacen falta y no hay debate.
En esquí, y si estás empezando, probablemente tampoco los primeros días. Es lo que hacemos en clase con quien nunca ha esquiado: las primeras bajadas van sin bastones. La razón es que al principio el equilibrio se aprende con el cuerpo y con los pies, y quien lleva bastones tiende a apoyarse en ellos, a clavarlos para frenar y a llevar las manos donde no toca. Sin bastones, las manos van delante y el cuerpo aprende antes. Se incorporan cuando ya controlas la cuña y empiezas a enlazar giros.
A partir de ahí, sí. El bastón marca el ritmo del giro, ayuda a la coordinación y sirve para impulsarte en un llano o en una cola. Quien ya baja con soltura los echa mucho de menos si se los quitas.
Si estás empezando con nosotros, no te preocupes por comprarlos: lo vemos en las clases de esquí en Sierra Nevada y te decimos cuándo te tocan.
¿Qué longitud de bastones necesito?
Es el único dato que puedes equivocar de forma que te afecte a cómo esquías, y se calcula en un segundo.
Multiplica tu altura en centímetros por 0,7 y redondea al múltiplo de 5 más cercano, que es como se venden.
| Tu altura | Bastón aproximado |
|---|---|
| 1,60 m | 110 cm |
| 1,70 m | 120 cm |
| 1,75 m | 120 - 125 cm |
| 1,80 m | 125 cm |
| 1,90 m | 135 cm |
Y la comprobación en tienda, que es más fiable que cualquier fórmula: coge el bastón del revés, con el puño apoyado en el suelo, y agárralo justo por debajo de la roseta. Si el codo te queda en ángulo recto y el antebrazo horizontal, es tu talla. Si el codo se abre mucho, el bastón es corto; si se te cierra, es largo.
Qué pasa si te equivocas: demasiado largo te obliga a levantar el hombro y a echar el cuerpo atrás en el momento de clavar, que es justo lo contrario de lo que buscas. Demasiado corto te hace agacharte para llegar al suelo y pierdes el impulso en los llanos.
Un matiz: la fórmula vale para esquí alpino en pista. En travesía se suelen llevar algo más largos para el ascenso, y en freestyle bastante más cortos.

Material: aluminio o carbono
Solo hay dos respuestas, y para la mayoría es la primera.
- Aluminio. Resistente, barato y perdona los golpes: se abolla antes de romperse, y un bastón abollado sigue funcionando. Es lo que recomendamos a casi todo el mundo.
- Carbono. Más ligero y más rígido, que se agradece en travesía o en competición, donde el peso cuenta a lo largo de miles de movimientos. A cambio es caro y falla de otra manera: no se dobla, se parte, y suele hacerlo sin aviso tras un golpe que no parecía grave.
- Mixtos, con carbono en la parte alta y aluminio abajo, buscando ligereza sin la fragilidad en la zona que más se golpea.
Para esquiar en pista, un bastón de aluminio de treinta euros hace exactamente el mismo trabajo que uno de carbono de ciento cincuenta.
Puño, dragonera y el pulgar del esquiador
Esta es la sección importante, y la que ninguna ficha de producto te va a contar.
El pulgar del esquiador es una lesión del ligamento del pulgar, y no es una rareza: supone más del 60 % de las lesiones de mano en esquí y es la lesión de extremidad superior más frecuente en este deporte. El mecanismo es casi siempre el mismo: te caes, apoyas la mano en la nieve con el bastón todavía agarrado, el bastón hace de palanca entre el suelo y el pulgar, y el pulgar se abre más de lo que debe.
Sobre las dragoneras hay una idea muy extendida —"quítatelas y no te lesionarás"— que conviene matizar, porque la evidencia disponible no dice exactamente eso: esquiar sin dragonera no reduce por sí solo el riesgo, pero soltar el bastón durante la caída sí parece proteger. La diferencia importa, porque la conclusión práctica no es "fuera dragoneras" sino "aprende a soltar".
Qué hacer con esto:
- Suelta el bastón cuando notes que te caes. No intentes salvarlo: es lo más barato del equipo.
- Ajusta la dragonera, no la lleves colgando. Una correa suelta engancha el pulgar en la caída.
- Fuera de pista o entre árboles, mejor sin dragonera, para que el bastón pueda irse si se engancha.
- Sistemas de liberación tipo el Trigger de Leki, en los que el guante se acopla al bastón y se suelta solo al tirar con fuerza. Requieren guante y bastón compatibles del mismo sistema; lo explicamos en la guía de guantes.
Del puño, poco más: que sea cómodo con el guante puesto —pruébalo así, no con la mano desnuda— y que no resbale.

Punta y roseta
Las dos piezas de abajo, que se cambian y se gastan.
- La punta es de acero endurecido y está para agarrar en nieve dura y hielo. Se desgasta con el uso, sobre todo si caminas mucho por asfalto o por escaleras con los bastones; con el tiempo se redondea y deja de morder.
- La roseta —también llamada canasta— es el disco de encima de la punta, y su función es impedir que el bastón se hunda. Pequeña para pista, que es lo que trae casi todo bastón de alpino; grande para nieve profunda, porque en polvo una roseta pequeña se hunde hasta el puño y no te sostiene.
Las rosetas son intercambiables y cuestan muy poco. Si vas a salir fuera de pista un día de nieve fresca, cambiar a rosetas grandes es la mejora más barata que existe.

Fijos o ajustables
- Fijos: una sola pieza. Más ligeros, más rígidos y sin nada que pueda fallar. Es lo normal en pista y lo que necesita el 90 % de la gente.
- Ajustables, en dos o tres tramos con un cierre rápido. Su sentido está en la travesía, donde se acortan para subir y se alargan para bajar, y en poder prestarlos o llevarlos en una maleta. A cambio pesan algo más y el cierre es una pieza que puede ceder si no se aprieta bien.
Si esquías en pista, fijos. Si subes andando, ajustables.

Bastones para niños
- La misma fórmula, altura por 0,7, pero midiéndolo cada temporada porque crecen.
- Aluminio siempre. El carbono no tiene ningún sentido aquí.
- Sin dragonera o con dragonera muy holgada mientras son pequeños: es más importante que el bastón se les vaya de la mano en una caída que no perderlo.
- Y no tengas prisa en dárselos. Igual que con los adultos, los primeros días se aprende mejor sin ellos. Lo vemos en las clases de esquí para niños.
Cuidado y cuándo cambiarlos
- Sécalos al terminar el día, sobre todo si son ajustables: el agua dentro del tubo se congela y bloquea el cierre.
- Revisa el tubo buscando abolladuras o grietas. En aluminio una abolladura marcada es el aviso de que va a doblarse ahí; en carbono, cualquier grieta o astilla significa cambiarlo, porque se parte sin avisar.
- Cambia las rosetas cuando estén partidas, que es habitual, y la punta cuando se haya redondeado.
- No los uses de palanca para quitarte nieve de las fijaciones haciendo fuerza lateral: es la forma más común de doblar uno.
Un bastón de aluminio bien tratado dura muchísimos años. Normalmente se pierde antes de romperse.
Antes de comprar: checklist rápido
- Longitud: altura en cm × 0,7, redondeado al múltiplo de 5 más cercano.
- Compruébalo del revés, agarrando bajo la roseta: el codo en ángulo recto.
- Aluminio, salvo que hagas travesía o competición.
- Fijos para pista; ajustables solo si subes andando.
- Prueba el puño con el guante puesto, no con la mano desnuda.
- Rosetas grandes si vas a pisar nieve profunda; son baratas y se cambian en un minuto.
- Si estás empezando, no corras: los primeros días se aprende mejor sin ellos.
Es la compra menos importante de todo tu equipo, y por eso mismo no merece la pena complicarla: acierta con la longitud, cógelos de aluminio y aprende a soltarlos cuando te caes. Con eso está todo hecho.


